Ruta del Vino: una experiencia joven que ofrece otra forma de recorrer Jujuy

Jujuy suma una alternativa turística que crece sin estridencias pero con personalidad propia: su propia Ruta del Vino, un circuito aún incipiente si se lo compara con otras regiones vitivinícolas del país, pero singular por su geografía extrema, diversidad cultural y fuerte anclaje territorial.

Plantaciones de vid en la Quebrada de Humahuaca

Con un recorrido de más de 150 kilómetros, la ruta conecta dos mundos bien distintos. Por un lado, los Valles templados, donde el vino dialoga con el descanso, la gastronomía y el paisaje verde; por otro, la Quebrada de Humahuaca, donde la vitivinicultura se desarrolla a más de 2.500 y hasta 3.300 metros sobre el nivel del mar, en uno de los escenarios más desafiantes del continente.

Hoy, el circuito reúne cerca de 20 establecimientos: bodegas, viñedos experimentales, cavas, wine bars y proyectos familiares que apuestan a vinos de altura, de producción limitada y carácter marcado. En localidades como Monterrico, la propuesta combina viñedos, alojamiento y cocina regional, mientras que en San Salvador de Jujuy aparecen espacios urbanos que integran vino jujeño y gastronomía contemporánea.

En la Quebrada, la experiencia se vuelve aún más singular. Purmamarca, Maimará, Huacalera y Uquía concentran proyectos donde el vino se cruza con rituales ancestrales, arte, música, cocina de cercanía y prácticas de slow food. No se trata solo de degustar: se trata de entender el territorio.

Desde el punto de vista turístico, la Ruta del Vino jujeña no compite en volumen, sino en experiencia. Vinos intensos, de marcada amplitud térmica, producidos en pequeñas partidas, con identidad andina y fuerte vínculo con la cultura local. A eso se suma una inversión reciente que es clave: la señalética turística, que ordena el circuito, facilita el acceso y fortalece a los productores, permitiendo distribuir mejor el flujo de visitantes.

Para Jujuy, la Ruta del Vino es más que una novedad: es una puerta de entrada a otra forma de recorrer la provincia, complementaria al turismo tradicional. Una invitación a descubrir que, entre cerros, valles y alturas extremas, también hay vinos que cuentan historias.

Señalética vial de la Ruta del Vino en Jujuy

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