Tsingshan pone en marcha su planta y se consolida la industrialización del litio en Jujuy

En febrero comenzará a operar formalmente la planta industrial que el grupo Tsingshan construyó en el Parque Industrial de Perico, una inversión de 120 millones de dólares destinada a producir insumos estratégicos para la cadena de valor del litio. El dato no es menor: se trata de una de las principales inversiones industriales de los últimos años en Jujuy y de un paso decisivo en el proceso de industrialización con valor agregado que la provincia viene construyendo desde hace más de una década.

Planta de Tsingshan en Perico.

Quien recorra hoy el Parque Industrial de Perico puede comprobar que no se trata de un anuncio abstracto ni de una promesa a futuro. La planta está a la vista y la fase operativa ya tiene fecha. Tsingshan no llegó para “ver qué onda”, sino para producir ácido clorhídrico y soda cáustica. Así lo manifestaron sus autoridades en las recientes reuniones de trabajo con los ministerios provinciales de Ambiente y Cambio Climático y de Minería, donde además se dejó planteada una agenda de posibles nuevas inversiones vinculadas a insumos industriales para la minería y la energía.

El impacto de esta inversión excede ampliamente el número. Significa empleo privado genuino, desarrollo de proveedores locales, transferencia de conocimiento y fortalecimiento del entramado industrial. Pero, sobre todo, consolida a Jujuy como un nodo industrial y logístico clave del norte argentino en la cadena del litio, pasando de ser una provincia extractiva a una provincia que produce y agrega valor.

Instalaciones en la planta de Tsingshan, Perico, Jujuy.

Nada de esto ocurre por generación espontánea. La llegada de Tsingshan a Jujuy es el resultado de una estrategia de largo plazo, diseñada y ejecutada durante la gestión de Gerardo Morales, que entendió antes que muchos que el desarrollo no se declama: se planifica. Morales construyó condiciones políticas, jurídicas e institucionales para que inversiones de esta magnitud fueran posibles, diseñando reglas claras, seguridad jurídica, infraestructura, una visión productiva integrada y –por supuesto- paz social. Hoy ese rumbo es continuado por la gestión de Carlos Sadir.

La planta de Perico no es un hecho aislado. Se inscribe en una política coherente que incluyó la creación y consolidación del Parque Industrial, la articulación con universidades y proveedores locales, y un esquema de promoción de inversiones que Jujuy posee desde hace años. En los hechos, la provincia cuenta con su propio régimen de incentivo a grandes inversiones, anterior a los debates nacionales recientes, que permitió atraer capitales sin improvisación ni dependencia coyuntural.

Gerardo Morales cuando acordó la instalación de la planta de Tsingshan en Jujuy.

Ese marco es el que hoy permite que proyectos iniciados durante la gestión de Morales continúen y se profundicen, demostrando que cuando hay planificación seria, los procesos no se interrumpen con los cambios de gobierno. La inversión de Tsingshan es, en ese sentido, una muestra concreta de continuidad institucional y de madurez política.

Reunión de directivos de Tsingshan con funcionarios del gobierno jujeño

El vínculo con China, en este contexto, merece una lectura responsable. En un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas y disputas de influencia, Jujuy optó por una postura pragmática e inteligente: integrarse al mundo desde sus propios intereses. China es hoy un actor central del capitalismo global, y negar esa realidad sería condenarse al aislamiento. La relación con capitales chinos en Jujuy no es improvisada ni exclusiva: comenzó con proyectos estratégicos como el parque solar de Cauchari, el más grande de Sudamérica, y se extendió a sectores como la minería, el tabaco y ahora la industrialización del litio.

Lejos de implicar una alineación ideológica o un corrimiento geopolítico, esta política expresa una convicción clara: defender los intereses de la provincia en un mundo multipolar, diversificando socios, mercados e inversiones. Jujuy no se aparta del eje americano ni sudamericano; se inserta con autonomía y racionalidad en la economía global.

La puesta en marcha de Tsingshan en Perico confirma, además, que la minería moderna no se agota en la extracción.La verdadera oportunidad está en industrializar cerca del recurso, generar encadenamientos productivos y retener valor en el territorio. Esa fue una de las ideas fuerza que Morales impulsó desde el inicio de su gestión, cuando muchos aún dudaban de la viabilidad del litio como motor de desarrollo.

Carlos Sadir junto a directivos de Tsingshan

Hoy, con una planta industrial a punto de comenzar a producir, con planes de expansión sobre la mesa y con una provincia que ofrece previsibilidad, esa visión se materializa. No como relato, sino como acero, hormigón, empleo e inversión real.

Tsingshan empieza a producir en febrero. El dato es noticioso. Pero el trasfondo es político y estratégico: Jujuy confirma un rumbo desarrollista que no depende de coyunturas, sino de decisiones tomadas a tiempo. Y en esa historia, la planificación, el pragmatismo y la capacidad de anticiparse de Gerardo Morales ocupan un lugar central.

Planta de Tsingshan en Perico, de noche.

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