Lejos del relato del conflicto: comunidades originarias y EXAR fortalecen liderazgo y desarrollo en la Puna

Mientras persisten discursos que intentan instalar una narrativa de conflicto permanente entre las comunidades originarias y la actividad minera en Jujuy, la realidad territorial vuelve a mostrar otra escena. En la Puna jujeña, comunidades y empresas no solo conviven: construyen alianzas concretas, sostenidas en el tiempo y orientadas al desarrollo local.

En ese marco, comunidades originarias de Jujuy cerraron un ciclo de formación en liderazgo comunitario junto a EXAR, una de las principales productoras de carbonato de litio del país. El programa, desarrollado durante cinco meses, reunió a referentes de Pastos Chicos, Olaroz, Puesto Sey, Huancar, Susques, Catua y El Toro, todas comunidades ubicadas en el área de influencia directa del proyecto.

La iniciativa no fue simbólica ni declarativa. Se trató de un proceso formativo integral, con encuentros presenciales, acompañamiento virtual y mentorías personalizadas, orientado a fortalecer liderazgos locales, mejorar capacidades de gestión y promover el diseño de proyectos comunitarios con impacto real en el territorio. Gestión de residuos, reconstrucción del tejido social, habilidades conversacionales y liderazgo emocional fueron algunos de los ejes trabajados.

Este tipo de experiencias tensiona –desde los hechos- el discurso victimista que durante años difundieron algunos sectores y abogados autoproclamados representantes de comunidades originarias, que reducen el vínculo con la minería a una lógica de saqueo, despojo o “robo del agua”. En la práctica, lo que ocurre en la Puna es bastante más complejo y, en muchos casos, mucho más virtuoso.

Además de las regalías mineras que reciben municipios y comisiones municipales, se consolidan formas de inserción territorial que apuntan a fortalecer la autonomía comunitaria, el diálogo intercultural y la participación activa en los procesos de desarrollo. No se trata de asistencialismo ni de imposición, sino de construcción conjunta en un contexto de transformación productiva global.

La capacitación fue coordinada por un equipo académico interdisciplinario y concluyó con la presentación de proyectos elaborados por las propias comunidades, reflejando apropiación de contenidos y una mirada estratégica sobre sus propios desafíos. Desde EXAR destacaron que el liderazgo sostenible y el diálogo permanente son pilares para un desarrollo local resiliente, alineado con estándares internacionales y con la cosmovisión de los pueblos originarios.

En tiempos donde el litio se volvió un recurso estratégico para el mundo, Jujuy transita un camino que no pasa por negar el conflicto, pero tampoco por sobreactuarlo. La experiencia entre EXAR y las comunidades de la Puna muestra que es posible articular producción, identidad, derechos y futuro, lejos de los slogans y más cerca del territorio real.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑