Mientras a nivel nacional la salud pública atraviesa un proceso de recortes, desfinanciamiento y paralización de programas estratégicos, en Jujuy el sistema público volvió a dar una señal en sentido inverso. En el Hospital Pablo Soria se realizó, por primera vez en la provincia, una cirugía de altísima complejidad para la reconstrucción total de una mandíbula, un procedimiento que hasta hace poco tiempo solo era posible en centros privados o en grandes ciudades del país.

La intervención no fue menor: casi 16 horas de quirófano, tecnología de planificación en 3D, microcirugía vascular y un equipo interdisciplinario altamente especializado trabajando de manera coordinada dentro del sistema público. El paciente, un joven de 24 años oriundo de Perico, padecía un tumor gigante de mandíbula que le provocaba severas dificultades para alimentarse, deformación facial y un deterioro progresivo de su calidad de vida.
Lo que se hizo fue reconstruir por completo la mandíbula utilizando hueso del propio paciente. Tras la resección total del hueso afectado por el tumor, los cirujanos extrajeron un fragmento de peroné (hueso largo de la pierna que permite ser modelado sin comprometer la movilidad) y lo adaptaron para reemplazar la estructura mandibular. Para lograrlo, se realizó previamente una planificación quirúrgica tridimensional, con moldes y guías personalizadas que aseguraron precisión milimétrica durante la operación.
La complejidad no terminó allí. Ese nuevo hueso debía “vivir” en su nueva ubicación: por eso, mediante microcirugía, se conectaron arterias y venas del peroné a vasos sanguíneos del cuello, utilizando microscopio quirúrgico de alta magnificación. Es decir, no se trató solo de una reconstrucción ósea, sino también vascular, indispensable para que el injerto se integre al cuerpo y cumpla su función.
El resultado fue exitoso. El paciente evoluciona favorablemente, continúa su recuperación con acompañamiento familiar y avanza en la rehabilitación con fonoaudiología y nutrición, sin haber sido derivado fuera de la provincia ni sometido al desarraigo que suele acompañar este tipo de patologías.
Este hito médico no es un hecho aislado. Es la consecuencia directa de una política sostenida de inversión en salud pública: equipamiento, formación de profesionales, residencias médicas, trabajo en red y capacidad de respuesta dentro del territorio. En un contexto donde el gobierno nacional, bajo la gestión de Javier Milei, redujo partidas, frenó programas sanitarios y trasladó la lógica del ajuste a un área sensible, Jujuy muestra que otra decisión política es posible.
La cirugía realizada en el Pablo Soria no solo recuperó la funcionalidad y la dignidad de una persona joven. También dejó en claro que cuando el Estado invierte, planifica y confía en su sistema público, la salud deja de ser un privilegio y vuelve a ser un derecho efectivo.

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