La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) emitió una disposición que prohíbe, de forma inmediata, el uso, distribución y comercialización de la pomada mentolada “Mentisan” en todo el territorio argentino. La medida, formalizada en la Disposición 128/2026 y publicada en el Boletín Oficial, se basa en que el producto no cuenta con registro sanitario en Argentina, y por lo tanto no tiene garantías sobre su origen, composición ni controles de calidad.

¿Qué es Mentisan y por qué se prohibe?
Mentisan es un ungüento mentolado de origen boliviano que se ha difundido durante décadas especialmente entre la población del Norte argentino y del altiplano andino, especialmente en ferias, quioscos y puestos de ventas informales. Allí se lo ha utilizado popularmente para “aliviar resfríos”, dolores musculares, irritaciones cutáneas, picaduras de insectos, heridas leves y hasta como inhalante.
Sin embargo, la ANMAT considera que esas aplicaciones -por más efectividad que se le atribuya- lo encuadran como un medicamento con indicaciones terapéuticas y, por lo tanto, bajo la normativa sanitaria vigente toda preparación que se ofrezca con fines de prevención o tratamiento de enfermedades debe estar inscripta en el Registro de Especialidades Medicinales (REM). Al no figurar, y al desconocerse su proceso de fabricación y controles, el producto representa un riesgo potencial para la salud.
Un remedio popular con arraigo cultural
En regiones como Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, además de Bolivia y Perú, Mentisan no es un desconocido. Generaciones lo han incorporado al botiquín doméstico, tanto por costumbre como por accesibilidad económica, especialmente en comunidades donde el acceso a servicios de salud puede ser más limitado o más costoso. Allí circula en ferias de barrio, en almacenes familiares y en puestos de venta ambulante, población que lo considera un “remedio casero” con efectos inmediatos.
Esa presencia popular, casi comparada coloquialmente con rituales -como lo es para algunos el consumo tradicional de hojas de coca- explica por qué la noticia de su prohibición genera debate y sorpresa en algunos sectores de la población: no se trata de un medicamento desconocido, sino de un producto entrañablemente instalado en la cultura sanitaria informal de la región.
De la tradición al control sanitario
Pese a su arraigo popular, la ANMAT hizo hincapié en que no basta con la tradición para justificar la comercialización de un medicamento. El organismo alertó que, al desconocerse su origen, composición y controles sanitarios, no existen garantías de seguridad, eficacia ni calidad. Esto implica un riesgo potencial -por ejemplo, de reacciones adversas- que no puede ser pasado por alto por las autoridades.
Perfil casi mítico
Si bien no hay estudios científicos concluyentes publicados en medios académicos sobre Mentisan como medicamento seguro o eficaz, su uso informal en épocas de crisis -incluida la pandemia de COVID-19- le dio un perfil casi mítico para algunos usuarios. Durante ese período circuló en redes y conversaciones como un ungüento efectivo contra el coronavirus, además de “multiuso” para aliviar síntomas respiratorios y molestias físicas varias, aún sin respaldo de autoridades sanitarias.

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