El video circula rápido y no deja margen a la confusión. Las declaraciones de la diputada provincial Laura Tome Gámez, al referirse al estado de las rutas nacionales 9, 52 y 34, exponen con crudeza una concepción política que va mucho más allá de una respuesta improvisada ante una consulta periodística. En pocos minutos, quedan delineados los límites -y los riesgos- del modelo que La Libertad Avanza propone para Jujuy y para el interior del país.
“Las rutas están en la provincia”, repite la legisladora. La frase, lejos de ser inocente, condensa una idea central: el corrimiento deliberado de responsabilidades del Estado nacional. Las rutas nacionales son competencia indelegable de la Nación, aunque atraviesen territorios provinciales. Traducido a un lenguaje sencillo, la legisladora dice: están en Jujuy, arréglense como puedan.
En ese marco, el problema estructural de la infraestructura vial se traduce en paisaje lunar. Al señalar que “desde que tiene uso de memoria la ruta siempre estuvo cortada”, Tome Gámez naturaliza el riesgo, trivializa una situación que compromete la seguridad vial, la economía regional y el acceso a servicios básicos, y pretende convertir un fenómeno grave en una postal casi folklórica. No es cierto que las rutas “siempre” estuvieron cortadas: los cortes recurrentes responden a eventos climáticos extremos, no a una condición permanente del territorio.
El video/entrevista también deja al descubierto un error conceptual grave. Al hablar de “aludes” asociados al nombre Volcán, la diputada evidencia desconocimiento técnico sobre un fenómeno clave en la región. En el norte, el “volcán” es el deslizamiento habitual de barro y sedimentos; el alud es la excepción, cuando ese proceso se vuelve catastrófico. Confundir ambos conceptos no es un detalle: impide prevenir, planificar obras y reconocer el impacto del cambio climático.
Y allí aparece otro eje central del discurso: la negación del cambio climático. Sin eventos extremos reconocidos, no hay urgencia. Sin urgencia, no hay inversión. El resultado es cortes prolongados, aislamiento de comunidades y riesgo para miles.
Cuando la diputada apela a la excusa temporal -“somos gobierno hace dos años”- el argumento tampoco cierra. Dos años alcanzan para recomponer Vialidad Nacional, invertir en equipamiento, ejecutar obras de mitigación y coordinar con provincias. Lo que ocurrió fue exactamente lo contrario: vaciamiento de Vialidad Nacional, paralización de la obra pública y transferencia del problema a las provincias. No es falta de tiempo; es decisión política.
El video también revela un desconocimiento institucional. Tome Gámez menciona a un supuesto “director” de Vialidad Nacional en Jujuy. En realidad, se trata de un “jefe de distrito” sin autonomía ni recursos. La buena voluntad no reemplaza maquinaria, presupuesto ni planificación.
“Son nuestros ciudadanos los que transitan”, dice la diputada. Falta una aclaración esencial: los jujeños también son ciudadanos argentinos. O sea… pagan impuestos nacionales y tienen derecho a infraestructura segura. El Estado nacional no puede elegir a qué argentinos proteger.
El mensaje de fondo queda expuesto sin necesidad de interpretaciones forzadas. De las propias palabras de la diputada emerge un modelo claro: sin obra pública nacional, sin inversión preventiva, sin planificación territorial y con provincias libradas a su suerte. No es una lectura maliciosa: es lo que dice el video.
Cuando una ruta se corta, no es una anécdota. Es un síntoma. Y cuando la respuesta es la excusa, la minimización y el corrimiento de responsabilidades, el mensaje político es inequívoco. ¿Así sería un Jujuy gobernado por La Libertad Avanza? Conviene escucharlo con atención.

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