Manuel Quintar: “No quiero ser gobernador de Jujuy”

Como si en algunos despachos y mesas chicas de la política jujeña alguien todavía esperara una definición distinta, el diputado nacional Manuel Quintar dejó trascender entre sus íntimos una frase que empezó a circular con insistencia en las últimas semanas: “no quiero ser gobernador de Jujuy”.

Quintar con Milei (Archivo).

La afirmación, repetida en un ámbito reservado y de carácter casi familiar, no fue pronunciada en clave de renunciamiento altruista ni de reflexión institucional, algo de todos modos difícil para “Lobo Siberiano”, el apodo que cariñosamente le pusieron sus viejos compañeros de la carrera de abogacía. Según fuentes que pidieron estricta reserva de identidad, Quintar explicó su posición como parte de una lectura cruda de la realidad política de La Libertad Avanza en la provincia, un espacio que hoy carece de figuras competitivas para disputar seriamente la Gobernación.

En ese diagnóstico, que no es expresado públicamente pero sí compartido puertas adentro, aparecen nombres conocidos y problemas evidentes. Quintar, una de las caras más visibles del espacio, construyó notoriedad a partir de un perfil confrontativo en redes sociales, con un estilo que replica el tono agresivo y descalificador del presidente Javier Milei, pero que fuera del núcleo duro libertario genera altísimos niveles de rechazo.

Además, al día de hoy es imposible sacarse de encima su explícito pasado camporista y sus vínculos con Milagro Sala, a quien casi por obediencia debida acogió en su clínica cuando la tupaquera necesitaba cama VIP. Dicho sea de paso, esa institución de salud (en rigor, sus consultorios en Alto Comedero) es la misma que –según se denunció- fue contratada por el PAMI para “comprobar” que los discapacitados jujeños no merecían tener una pensión. Tras ese “trabajito” de la clínica de Quintar, en Jujuy dieron de baja más de 30.000 pensiones por discapacidad. Negocios son negocios.

El otro referente de peso, el senador Ezequiel Atauche, tampoco logra consolidar una imagen sólida, luego de episodios personales y judiciales que impactaron negativamente en su exposición pública. Entre ellos, se recuerda el “numerazo” que no pudo pronunciar desde su banca y algunos videos grabados durante tórridas noches etílicas. El resto de los dirigentes libertarios locales, admiten incluso dentro del propio espacio, carece de conocimiento, volumen político o aceptación social suficiente para encarar una pelea provincial.

“Quiero muchos diputados”

En ese marco, Quintar habría explicitado su verdadera apuesta estratégica: “yo quiero tener muchos diputados”, repitió ante su entorno. La frase, interpretada con ironía incluso por algunos interlocutores, fue completada con otra definición que generó más comentarios que adhesiones: “eso me va a fortalecer para mi proyecto de poder, que oportunamente la sociedad de Jujuy conocerá”.

La idea de acumular bancas legislativas como forma de construcción de poder -más que disputar ejecutivos- no es nueva en la política argentina, pero en este caso aparece atravesada por una fuerte carga personalista. Quintar proviene de una familia tradicionalmente vinculada al sector privado de la salud y a emprendimientos empresariales, un dato que sus críticos suelen mencionar para explicar lo que describen como un ego sobredimensionado y una “concepción patrimonial del poder político”.

Lobby, denuncias y costos políticos

A esa percepción se sumaron, en los últimos meses, investigaciones periodísticas y denuncias públicas que colocaron al diputado en el centro de una polémica sensible. Diversos trabajos señalaron que Quintar habría realizado gestiones políticas desde su banca en el Congreso para influir ante ámbitos judiciales en relación con una causa penal que involucra a su hermano menor, imputado en un expediente por abuso sexual.

Si bien el legislador negó irregularidades, el episodio le valió fuertes cuestionamientos transversales, tanto desde otros espacios políticos como desde organizaciones sociales y sectores de la opinión pública, que vieron en esas gestiones un intento de presión indebida sobre la Justicia jujeña. El costo político de ese episodio aún persiste.

Una interna silenciosa

La definición de no disputar la Gobernación también se inscribe en una interna blanda pero persistente dentro de La Libertad Avanza Jujuy. Quintar y Atauche mantienen una tensión subterránea por el control del espacio, los armados futuros y la representación real del mileísmo en la provincia, una disputa que se reconfiguró tras la salida de Atauche de la presidencia del bloque de senadores libertarios, cargo que ocupó hasta diciembre pasado.

Mientras tanto, el espacio libertario en Jujuy sigue mostrando una paradoja ya conocida: poca estructura, candidatos débiles y altos niveles de controversia, pero con un antecedente que nadie desconoce. En la elección nacional de octubre de 2025, el desconocimiento y la antipolítica funcionaron como activos electorales para La Libertad Avanza.

La pregunta que empieza a recorrer los pasillos no es si Manuel Quintar quiere ser gobernador -ya dejó en claro que no puede, más que no quiere- sino qué tipo de poder pretende construir, con qué métodos y a qué costo, en una provincia donde el mileísmo todavía busca una forma estable de existencia política.

Final: al ser consultadas, las fuentes deslizaron que el mote “Lobo Siberiano” impuesto a Quintar por sus compañeros de estudio, se explica porque “aunque tiene los ojos claros, sigue siendo un perro”.

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