La irrupción de la exdiputada nacional Cristina Guzmán en redes sociales, con ataques directos a la gestión provincial y acusaciones de supuesta“falta de transparencia”, generó una respuesta inmediata y contundente. El diputado provincial Diego Rotela salió al cruce con un mensaje demoledor que puso el foco en las contradicciones políticas, el recorrido histórico y la falta de representatividad territorial de Guzmán.

Rotela cuestionó con dureza la legitimidad de las críticas, señalando que Guzmán pretende erigirse como faro moral cuando su trayectoria pública estuvo alineada con los momentos más regresivos de la política argentina. “Hablar de transparencia desde el menemismo y desde la justificación del autoritarismo genocida no resiste el menor análisis”, disparó el legislador, en alusión directa a los posicionamientos históricos de la exdiputada.
La respuesta no se limitó al plano ideológico. El diputado recordó que Guzmán no reside en Jujuy, pero interviene de manera sistemática en el debate político provincial, atacando a un gobierno elegido por los jujeños y con gestión activa en el territorio. “Criticar desde afuera, sin caminar la provincia, es una forma cómoda de hacer política”, sostuvo.
Otro de los puntos centrales del planteo fue el silencio de Guzmán durante los años de mayor violencia política e institucional en Jujuy, particularmente durante el período de hegemonía de Milagro Sala. Rotela subrayó que nunca hubo pronunciamientos firmes de su parte en defensa de las víctimas ni del Estado de Derecho, contraste que hoy vuelve “insostenibles” sus discursos sobre transparencia y republicanismo.
Además, el legislador advirtió sobre la concepción de claro interés económico en la política, al recordar que Guzmán logró ubicar a su hija como diputada nacional en las últimas elecciones, mientras intenta reposicionarse como voz autorizada del espacio libertario en la provincia. “No se puede hablar de renovación ni de ética pública cuando se repiten prácticas de casta que los propios libertarios dicen combatir”, puntualizó.
Para Rotela, los ataques a la gestión provincial “no responden a una preocupación genuina por Jujuy, sino a una estrategia de desgaste político funcional a un modelo de ajuste que, de aplicarse, condenaría a la provincia al abandono, al freno de obras y a la desaparición del Estado como garante de desarrollo”.

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