El derrumbe de la Ruta Nacional 52, en plena Puna jujeña, en marzo de 2024, dejó una imagen imposible de olvidar: un cráter que partió el asfalto, aisló poblaciones, cortó el tránsito internacional y expuso, con crudeza, la retirada del Estado nacional de sus responsabilidades básicas. Durante días –demasiados- la respuesta fue lenta, fragmentada y, sobre todo, ajena. La Nación miró desde lejos. La provincia y los municipios tuvieron que hacerse cargo de la emergencia.

Ese episodio no fue un accidente aislado. Fue una postal del modelo.
Porque lo que ocurrió en la Ruta 52 no fue solo un problema vial: fue la expresión material de una política que concibe al Estado como un estorbo y a las provincias como simples administradoras de problemas que otros abandonan.
El estado que se corre
Desde que Javier Milei asumió la presidencia, la lógica es clara:
la Nación se retira, transfiere responsabilidades y se desentiende de las consecuencias.
Pasó con la obra pública nacional.
Pasó con el incentivo docente, eliminado sin alternativa y del que en Jujuy se hizo cargo la propia provincia.
Pasó con los subsidios a la energía y al transporte, que encarecieron brutalmente el costo de vida en el interior mientras el AMBA sigue recibiendo un trato preferencial.
Hoy, un boleto urbano en el Área Metropolitana ronda los $600, mientras en ciudades del interior -como San Salvador de Jujuy- supera en algunos casos los $1.300. No es eficiencia: es asimetría estructural profundizada.
El cráter es el modelo
La pregunta entonces es inevitable: ¿qué pasaría si La Libertad Avanza gobernara Jujuy?
La respuesta se desprende sola: haría en la provincia lo mismo que hoy hace el gobierno nacional.
Es decir: trasladar responsabilidades provinciales a los municipios, desentenderse de la inversión estructural, reducir el Estado a su mínima expresión y dejar que cada intendente “se arregle como pueda”.
Pero los municipios jujeños no están en condiciones financieras de absorber funciones provinciales. Muchos apenas sostienen servicios básicos. La ley de coparticipación sigue en discusión y el margen fiscal es limitado. Transferirles más obligaciones no es descentralizar: es abandonar.
Confrontación, crisis y parálisis
Un gobierno provincial de La Libertad Avanza implicaría, casi con certeza: confrontación permanente con intendentes, crisis institucional recurrente, parálisis de obras, territorios librados a la buena de Dios.
El modelo libertario no construye Estado: lo vacía. No ordena responsabilidades; las diluye. No fortalece autonomías; las asfixia.
La Ruta Nacional 52 como advertencia
El cráter de la Ruta 52 no es solo una imagen del pasado reciente. Es una advertencia hacia el futuro. Cuando la Nación se borra, alguien queda solo. Cuando el Estado se retira, el territorio paga el precio.
Y cuando la ideología reemplaza a la gestión, la realidad se impone con violencia.
Jujuy ya vio lo que ocurre cuando el gobierno de Milei se corre y nadie se hace cargo.
La pregunta no es retórica. Es urgente y política: ¿Queremos una provincia gestionada o una provincia abandonada? El cráter de la R52 es la respuesta.

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