La Iglesia Católica volvió a fijar una posición firme en el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad penal y lo hizo con un documento contundente, firmado por los arzobispos de Mendoza, Córdoba, Jujuy y San Isidro, que rechaza reducir la edad para castigar penalmente a menores y reclama “más oportunidades que penas”. El texto fue elaborado por la Comisión Episcopal de Pastoral Social y cuenta con la adhesión explícita del obispo de Jujuy, César Daniel Fernández, quien acompañó el pronunciamiento junto a otros referentes eclesiásticos del país.

Bajo el título “Más oportunidades que penas. No se trata de bajar la edad de imputabilidad, sí de asumir cambios profundos”, el documento advierte que poner el foco en los menores como responsables centrales de la inseguridad “no se condice con la estadística oficial” y subraya que, según datos del Sistema Nacional de Información Criminal, la participación de niños y adolescentes en delitos graves representa un porcentaje bajo del total.
En ese sentido, los obispos sostienen que bajar la edad de imputabilidad “no es la solución” y plantean que el problema de fondo está vinculado al avance del narcotráfico, el consumo de drogas, la falta de oportunidades educativas y laborales y la ausencia de políticas públicas integrales, otro gran tirón de orejas para el presidente Javier Milei.
El pronunciamiento también pone el acento en una pregunta clave: “¿Más cárceles o más escuelas?”, y cuestiona con dureza la idea de encerrar a adolescentes en un sistema penitenciario que “no está preparado para educar ni reinsertar”. La Iglesia remarca que ya existe un régimen penal para jóvenes de 16 y 17 años y propone, en cambio, avanzar hacia un régimen penal juvenil con una mirada humana, educativa y orientada a la reinserción social, reforzando escuelas, clubes, espacios comunitarios y dispositivos de contención en los barrios más vulnerables.
Finalmente, el documento -respaldado por el obispo jujeño- convoca a la dirigencia política nacional y provincial a ejercer “grandeza política”, abandonar respuestas simplistas y pensar políticas de largo plazo que ofrezcan a los jóvenes un proyecto de vida con futuro, lejos de la violencia, las drogas y el descarte social.
“Nos salvamos juntos o nos hundimos todos”, concluye el texto, citando al papa Francisco, en una definición que busca correr el eje del castigo y volver a poner en el centro la responsabilidad del Estado y de la sociedad adulta en el cuidado de las nuevas generaciones.
Además del obispo Fernández, el documento está firmado por el arzobispo de Mendoza y actual presidente de la Comisión Episcopal Argentina, Marcelo Colombo; el arzobispo de Córdoba y Vicepresidente 1° de la CEA, Ángel Sixto Rossi y el obispo de San Isidro, Buenos Aires, Oscar Ojea, expresidente de la CEA.


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