El INTA Yuto, Jujuy, se posiciona en la primera línea de la sanidad vegetal del norte argentino al impulsar una estrategia innovadora para prevenir el ingreso del Huanglongbing (HLB), la enfermedad más destructiva para la citricultura a nivel mundial. Se trata del uso de perros especialmente entrenados para detectar material vegetal cítrico y al insecto vector antes de que la enfermedad ingrese al NOA.

La iniciativa se desarrolla desde 2019 a través del equipo de Detección Canina en Cultivos (DCC), en articulación con SENASA, la Asociación Fitosanitaria del Noroeste Argentino (AFINOA), organismos provinciales y el sector privado. El trabajo cuenta además con el aval de la COPROSAVE Salta-Jujuy, integrada por INTA, SENASA, INASE, AFINOA, la Universidad Nacional de Salta, la Universidad Nacional de Jujuy y los ministerios de Producción de ambas provincias.
El HLB, causado por la bacteria Candidatus Liberibacter -presente en la Argentina en su variante asiática- fue detectado por primera vez en el país en 2012, en Misiones, y hoy avanza en el NEA afectando plantaciones comerciales, arbolado urbano y plantas de traspatio. Su principal dificultad radica en que no tiene cura y puede tardar hasta cuatro años en manifestar síntomas, lo que convierte a la prevención en la única herramienta efectiva.
“Los síntomas tardíos hacen que la prevención sea el único camino viable. Cada planta infectada que no se detecta a tiempo es un multiplicador del problema”, explicó Ceferino Flores, responsable del Laboratorio de Fitopatología y coordinador de Investigación del INTA Yuto. En ese sentido, remarcó que la detección temprana -incluso antes de la aparición de síntomas- resulta clave para la sustentabilidad del sistema productivo regional.
Inspirada en experiencias internacionales desarrolladas en Florida y California, la cinotecnia aplicada a controles fitosanitarios demostró una alta precisión y rapidez para detectar el insecto vector Diaphorina citri y material vegetal ilegal en cargas vehiculares y transportes de pasajeros, superando en muchos casos a los métodos de inspección visual.
Tras resultados positivos en los primeros ensayos, en 2024 se realizaron demostraciones en territorio junto a SENASA, AFINOA y productores citrícolas. “La herramienta no reemplaza la inspección técnica, pero reduce drásticamente el tiempo de revisión y aumenta la probabilidad de intercepción”, señaló Flores.
Actualmente, los perros entrenados operan en puestos de control de AFINOA, rastreando el ingreso de plantas, yemas, varillas y restos vegetales cítricos que representan un alto riesgo fitosanitario. El trabajo coordinado entre provincias del NOA, organismos nacionales y el sector exportador agrega una capa adicional de bioseguridad territorial.
El objetivo próximo es aún más ambicioso: avanzar en el entrenamiento de los canes para que puedan detectar plantas infectadas antes de que expresen síntomas visibles, fortaleciendo así la barrera preventiva.
Para Jujuy y el NOA, el impacto es estratégico. Mantener el estatus sanitario implica proteger rindes, preservar mercados internacionales y evitar pérdidas millonarias en un sector clave de la economía regional. En ese camino, el INTA Yuto vuelve a posicionar a la provincia como referente técnico y científico en la defensa de una de las principales cadenas productivas del país.


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