Con cajas, coplas y pañuelos al viento, comadres de distintas localidades de la provincia llegaron este jueves a la Casa de Gobierno para dar inicio simbólico al Carnaval. En el Patio de las Magnolias, mujeres de la Quebrada, la Puna, los Valles y el Ramal cantaron y bailaron reivindicando una tradición que atraviesa generaciones y que tiene en la copla su expresión más auténtica.
La presencia de las comadres no fue solo festiva: fue un gesto de identidad. Con sus saberes ancestrales y su energía colectiva, marcan el comienzo de una de las celebraciones más profundas de la cultura jujeña, en una jornada donde la tradición volvió a ocupar el centro de la escena pública.



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