La senadora jujeña Carolina Moisés juró como nueva vicepresidenta del Senado, en el marco de un acuerdo político entre el Gobierno nacional y un grupo de mandatarios peronistas que acompañan la gestión de Javier Milei. En ese esquema, Moisés aparece alineada con el gobernador salteño Gustavo Sáenz, uno de los principales articuladores del respaldo parlamentario al oficialismo.

La designación marca un nuevo posicionamiento político de la legisladora, quien se apartó del interbloque peronista conducido por José Mayans y profundizó su distanciamiento del kirchnerismo. La ruptura se produjo tras la intervención del PJ jujeño dispuesta por Cristina Kirchner, que derivó en la suspensión de 300 afiliados, entre ellos la propia Moisés, en una decisión luego judicializada.
De perfil históricamente díscolo dentro del peronismo, Moisés inició su carrera política a muy temprana edad: fue diputada provincial a los 26 años y presidió la Juventud Peronista en Jujuy. Es hija de Julio Moisés, dirigente histórico del PJ jujeño y cuatro veces intendente de San Pedro.
Durante los últimos años, la senadora tomó distancia de La Cámpora y del liderazgo de Cristina Kirchner, aunque respaldó públicamente a la expresidenta cuando fue condenada en la causa Vialidad, calificando el fallo como “oportunismo, proscripción y venganza”.
En 2024 ya había conformado el bloque Convicción Federal junto a otros senadores peronistas, en señal de diferenciación interna. Ahora, su elección como vicepresidenta del Senado la ubica formalmente dentro del esquema de acuerdos que sostienen la gobernabilidad parlamentaria del oficialismo.
El movimiento consolida una reconfiguración del mapa peronista en el norte del país, con Salta como punto de articulación y con repercusiones directas en Jujuy.

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