El Carnaval de Jujuy volvió a demostrar su fuerza cultural más allá de las fronteras provinciales. En el Palacio Libertad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Casa de Jujuy concretó una celebración que superó todas las expectativas y reunió a alrededor de mil personas en una jornada marcada por la música, la danza y la identidad norteña.
La convocatoria fue tan masiva que el entusiasmo se extendió incluso fuera del edificio: comparsas y ballets continuaron bailando en el exterior para quienes no lograron ingresar, transformando el corazón porteño en una verdadera postal jujeña. La escena sintetizó el espíritu del Carnaval: popular, participativo y profundamente arraigado en la propia gente, sin importar sus orígenes.
El evento formó parte de la agenda de promoción cultural impulsada por el Gobierno de Jujuy y estuvo organizado por la directora de la Casa de Jujuy en Buenos Aires, Ester Delgado. La celebración contó con la presencia del secretario de Cultura de la Nación, Octavio Bence, quien destacó el carácter federal de la propuesta y el valor de acercar las tradiciones del norte argentino a nuevos públicos.
La agrupación anfitriona Águilas del Norte encabezó la fiesta, acompañada por comparsas y colectivos culturales como Bajo Flores -una de las agrupaciones más antiguas de la Ciudad de Buenos Aires-, Deshidratados, No Somos Nada, Chupemos Chupemos, Arete Guazú, Jujeños Alegres, el grupo Ayres Jujeños y la agrupación Cóndor. Los ballets ingresaron al ritmo de los anateros de Bajo Flores, en uno de los momentos más simbólicos de la jornada.
También participó la reina de la comparsa de San Pedro, Fátima Herrera, representando el espíritu festivo de del ramal jujeño. La programación incluyó a los ballets La Quiaca y Karallanta Jujuy, la intervención del artista plástico Alejandro Condorí y la locución de Elías Ábalos, conocido acordeonista jujeño. En el plano musical se presentaron Génesis Aymara, Tomás Lipán, Los Waynas y Tunay, consolidando un espectáculo que combinó tradición y contemporaneidad.
La masividad de la convocatoria confirma que el Carnaval de Jujuy no es solo una fiesta local, sino un emblema cultural argentino capaz de movilizar multitudes incluso a más de 1.500 kilómetros de su tierra de origen. La celebración en Buenos Aires dejó en claro que la identidad jujeña no solo se preserva: se expande, se comparte y conquista nuevos horizontes.




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