El Complejo Educativo José Hernández de San Salvador de Jujuy ratificó en este ciclo lectivo una política de “jornada libre de celulares”, que prohíbe el uso de teléfonos móviles, relojes inteligentes y otros dispositivos personales de comunicación digital durante el horario de clases en los niveles primario y secundario, permitiendo que los estudiantes lleven el celular en la mochila pero debiendo permanecer apagado y guardado hasta la finalización de la jornada.
La medida fue comunicada oportunamente por la institución a través de una serie de placas informativas difundidas en redes sociales, en las que se explica que el objetivo es crear un espacio de aprendizaje más seguro, concentrado y conectado con la realidad cotidiana del aula.
Según el esquema adoptado por el establecimiento, el teléfono podrá permanecer en la mochila del estudiante, pero no podrá utilizarse durante las clases ni dentro del horario escolar. En caso de incumplimiento, el dispositivo será retenido por la institución y devuelto antes de la salida del establecimiento, en el marco de los acuerdos escolares de convivencia.
La institución también estableció un canal formal de comunicación con las familias para situaciones urgentes, indicando que ante cualquier emergencia los padres o tutores pueden comunicarse directamente con el colegio al número 3884720005, desde donde se gestionará el contacto con el estudiante.
Una medida poco habitual en las escuelas de Jujuy
Aunque en muchos establecimientos existen restricciones parciales sobre el uso del celular, la decisión del Complejo Educativo José Hernández se destaca porque plantea una prohibición explícita y sistemática durante toda la jornada escolar, lo que la convierte en una modalidad todavía poco frecuente dentro del sistema educativo jujeño.
En la práctica, la medida intenta restablecer un entorno pedagógico donde la atención del estudiante esté centrada en la clase, reduciendo distracciones vinculadas a redes sociales, mensajería instantánea o consumo de contenidos digitales durante el horario escolar.
En las placas difundidas por la institución se remarca además la importancia de “desconectarse de las redes para conectarse con las personas que nos rodean”, invitando a las familias a conversar con los estudiantes sobre el sentido educativo de la decisión.
Qué dice la investigación sobre celulares y aprendizaje
La decisión del colegio se alinea con una corriente creciente en sistemas educativos de distintos países que buscan limitar el uso de teléfonos en el aula. Diversos estudios en psicología cognitiva y neurociencia educativa señalan que la presencia constante del celular puede afectar la capacidad de concentración.
Investigaciones desarrolladas en universidades como Texas y Stanford han observado que la simple presencia del teléfono, incluso sin utilizarlo, puede reducir los recursos atencionales disponibles para tareas cognitivas complejas, fenómeno conocido como “carga cognitiva residual”.
Otros trabajos publicados en la revista Educational Psychology Review indican que las interrupciones frecuentes por notificaciones digitales generan procesos de fragmentación de la atención, lo que dificulta la consolidación de la memoria y el aprendizaje profundo.
Desde esta perspectiva, limitar el uso de dispositivos en el aula busca favorecer períodos prolongados de concentración, una condición considerada clave para el desarrollo de habilidades cognitivas como la comprensión lectora, el razonamiento matemático o el pensamiento crítico.
Un debate educativo que recién comienza
La regulación del uso de celulares en las escuelas se ha convertido en un tema de discusión creciente en el ámbito educativo. Algunos especialistas sostienen que la prohibición ayuda a recuperar la atención y la interacción social entre estudiantes, mientras que otros plantean que el desafío es integrar los dispositivos como herramientas pedagógicas.


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