Ante la ausencia de Nación, la Provincia se hace cargo de reparar las rutas nacionales en Jujuy

El Gobierno de Jujuy y Vialidad Nacional sellaron un convenio estratégico para intervenir tramos críticos de las rutas 9, 66 y 34 que hoy presentan un avanzado estado de abandono. Ante el freno de la inversión federal, la gestión provincial decidió aportar materiales y combustible para garantizar la seguridad vial de los jujeños, priorizando el mantenimiento de colectoras, bacheo y la construcción de dársenas en puntos clave donde la desidia libertaria ponía en riesgo la transitabilidad diaria.

Hugo Ponce

La firma de este acuerdo entre el director de Vialidad Provincial, Hugo Ponce, y su par nacional, Marcelo Campoy, es mucho más que un trámite administrativo; es un acto de realismo político y responsabilidad institucional. En un contexto donde la obra pública nacional brilla por su ausencia y las rutas se degradan a ritmo acelerado, Jujuy no se quedó de brazos cruzados esperando soluciones que no llegan de la Casa Rosada. La Provincia proveerá hormigón, premezclado y combustible para que la maquinaria nacional, que estaba ociosa por falta de insumos, finalmente salga a trabajar en sectores estratégicos.

Gestión jujeña vs. abandono libertario

Lo que este convenio deja en claro es el paradigma que sostiene Jujuy. Mientras el esquema nacional se desentiende del mantenimiento cotidiano, la provincia asume un rol activo para cubrir los baches -literales y figurados- de la gestión federal. No es un dato menor que el Gobierno Provincial tenga que poner el combustible para que Nación desmalece las rutas 66 y 9. Esta decisión del Ejecutivo jujeño demuestra que, por encima de las jurisdicciones, está la vida y el patrimonio de los usuarios que circulan por nuestro territorio.

Las intervenciones no son menores. El plan incluye el bacheo integral de las colectoras de la RN 66, la reparación de la RN 9 entre Sargento Cabral y el Puente Paraguay, y la construcción de 13 dársenas de hormigón para el transporte público. Estas últimas son vitales: el suelo jujeño y el peso de los colectivos destruyen las banquinas de ripio en semanas; la inversión en hormigón armado es una solución definitiva para un problema estructural que Nación nunca terminó de resolver.

Prioridad en la producción y el turismo

La mirada fina de la provincia también se nota en la elección de los puntos: el acceso al puente San Lorenzo en Libertador, el semáforo de Fraile Pintado y el acceso al puente Zora en la Ruta 34. Son arterias por donde sale la producción jujeña y circula el turismo, dos motores de la economía que se busca proteger a toda costa.

Aunque el convenio rige por un año, la voluntad es avanzar cuanto antes para recuperar el tiempo perdido.

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