La sede jujeña de la Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE) se encuentra en el ojo de la tormenta tras descubrirse una maniobra de defraudación que afecta a unos 170 estudiantes. El engaño consistía en ofrecer descuentos del 20% en los aranceles mediante pagos «irregulares» que terminaron generando deudas millonarias. La institución ya radicó la denuncia penal en la justicia local, mientras que los afectados aseguran haber sido víctimas de una organización liderada por propios compañeros y exalumnos.
El modus operandi consistía en captar estudiantes por redes sociales o contactos informales. Los «intermediarios», entre ellos una exalumna identificada como Brisa Guzmán, solicitaban las credenciales de acceso al sistema y recibían el dinero de los alumnos en cuentas personales. Luego, efectuaban los pagos a la universidad utilizando tarjetas de crédito robadas o clonadas. Si bien los pagos figuraban inicialmente como acreditados, al poco tiempo eran desconocidos por los verdaderos titulares de los plásticos, lo que provocó que los bancos anularan los créditos y las deudas volvieran a las cuentas de los alumnos con intereses feroces.
Actualmente, el caso es investigado por la Unidad de Delitos Complejos de Jujuy. Se estima que hay al menos cinco estudiantes identificados como presuntos responsables, mientras que las deudas de los damnificados alcanzan en algunos casos los 5 millones de pesos, con cuotas mensuales que treparon a los $240.000 por los recargos. La mayoría de los involucrados ya presentó notas ante la universidad reconociendo el error de haber pagado por vías no oficiales y solicitando planes de regularización.
Desde el ámbito institucional, la firme respuesta de la UCSE al judicializar el hecho busca preservar su reputación institucional.


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