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El gobernador Carlos Sadir respaldó el reclamo de los productores locales y del NOA ante la aprobación de la Resolución 114/2026 de la Nación, la cual elimina las barreras fitosanitarias vigentes desde hace 32 años. La medida impuesta por el Ejecutivo central quita la protección contra plagas como la Sigatoka negra, lo que expondría a las fincas locales a pérdidas de hasta un 50% en sus rendimientos y pondría en riesgo el sustento de miles de familias.

La derogación de ocho normativas históricas por parte de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación dejó desprotegida a la franja productiva de la provincia. La quita de los controles fronterizos y sanitarios pone en alerta máxima a la economía regional, al abrir la puerta al ingreso de enfermedades que atentan contra la sanidad vegetal en el norte argentino.
«Me preocupa la situación de los productores bananeros de Jujuy y del NOA tras la eliminación de normas que protegían sanitariamente a nuestras zonas productivas; no se trata de proteger mercados, sino de cuidar una actividad que genera trabajo, desarrollo y arraigo», aseveró Sadir. El mandatario advirtió que la falta de inspecciones atenta contra décadas de inversión y esfuerzo en el campo.
Entre los principales peligros señalados por el sector figura la propagación de la Sigatoka negra, un hongo devastador que reduce severamente la capacidad fotosintética de las plantaciones. La quita de estas defensas biológicas amenaza con paralizar las cosechas locales en beneficio de la importación, desarticulando el entramado laboral de los Valles y el Ramal.
Frente a este escenario de vulnerabilidad, la Provincia solicitó la revisión urgente de la norma para restituir el marco regulatorio de resguardo. El Gobierno de Jujuy ratificó que mantendrá la defensa irrestricta de los productores agrícolas locales para garantizar la estabilidad económica y el empleo genuino en la región.
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