Un proyecto que fue presentado en la Legislatura propone usar la tecnología de «filtros a medida» desarrollada por la ingeniera jujeña Luciana Pizarro, que utiliza minerales y materiales naturales de la propia geografía jujeña para purificar el agua. El método, que ya elimina arsénico y flúor en pueblos de la Puna, busca ahora aplicarse a gran escala en la minería y el agro para procesar «aguas grises» mediante planes piloto de filtrado económico y fácil uso, permitiendo que el mismo recurso se recupere y vuelva a ser volcado al riego o a la producción industrial.

La clave de esta iniciativa no es solo la intención, sino la técnica: se estudia la geología de cada zona y se diseñan filtros con minerales del lugar que actúan reteniendo tóxicos y sedimentos. Según explicó Pizarro ante la Comisión de Ambiente, el sistema se basa en el relevamiento de los minerales presentes en el agua y la implementación de plantas de tratamiento con insumos locales, lo que reduce costos y evita el uso de químicos complejos que dañan el ecosistema.
La diputada Daniela Vélez confirmó que la intención es llevar estos sistemas de remoción natural -que hoy ya brindan agua segura en Sausalito y Huachichocana- al sector del tabaco y a las grandes empresas. El objetivo es que las industrias dejen de ser un «caño abierto» de consumo y pasen a tener un circuito cerrado donde, mediante estos filtros de diseño propio, el agua se limpie y se reutilice constantemente.
Este desarrollo es 100% jujeño, nacido del trabajo conjunto entre Agua Potable S.E., la UNJu y la Agencia de Ciencia y Tecnología.
Hay que destacar que bajo la actual gestión de Carlos Sadir, y siguiendo la línea de innovación que impuso Gerardo Morales para transformar la matriz productiva, la provincia no ha parado en su búsqueda de liberar el mercado de la «ingeniería verde». No es solo cuidar el ambiente; es aplicar filtros de bajo costo para que el agua de la Puna y los Valles rinda el doble en un contexto de sequía y crisis hídrica global.
El plan ahora entra en etapa de consulta con los sectores productivos. La meta es que la capacitación a las comunidades y el mantenimiento mensual que ya se hace en el interior, se traslade a las plantas industriales, garantizando que cada gota de agua en Jujuy se aproveche al máximo antes de ser devuelta a la naturaleza de forma segura.

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