Kicillof mueve sus fichas en Jujuy: despliegue de referentes y apertura de sedes para consolidar su armado hacia 2027

El esquema político del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, comenzó a materializarse con fuerza en territorio jujeño a través de una doble estrategia: la inauguración de la primera sede de su espacio «La Nueva Fuerza» en San Salvador y el envío del gobernador riojano, Ricardo Quintela, como punta de lanza en el norte. Estos movimientos buscan reorganizar al peronismo local bajo una conducción federal, aprovechando la sintonía con intendentes del interior y referentes históricos que ven en el mandatario bonaerense una alternativa de unidad para disputar la presidencia en el próximo turno electoral.

Quintela con Kicillof

La movida política en la capital jujeña tuvo su epicentro en el barrio Alto Gorriti, donde los referentes Ulises Montes, Marcos Farfán, Daniel Biondo y Daniela Martínez cortaron las cintas de la sede ubicada en Haití y Cochinoca. Este local no es solo un punto de reunión, sino la base de operaciones de «La Nueva Fuerza», el sello con el que Kicillof pretende darle una identidad renovada al peronismo, alejándose de las estructuras tradicionales que vienen de sucesivas derrotas y buscando captar al militante de base que reclama mayor protagonismo territorial.

En paralelo, la estrategia de Kicillof sumó un peso pesado: el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, desembarcó hoy en La Quiaca con un discurso cargado de mística federal. Invitado por el intendente Dante Velázquez, Quintela no ocultó su rol de articulador nacional y habló del «operativo unidad». El mensaje fue directo hacia la interna del PJ local, en el sentido de que el norte debe ser el motor de la reconstrucción peronista. La presencia del riojano en la inauguración del Complejo Manka Fiesta funcionó como el marco ideal para demostrar que el armado de Kicillof ya cuenta con el aval de jefes comunales clave en la Puna y los Valles.

La llegada de estos referentes y la apertura de locales propios marcan el inicio de una etapa de «territorialización» del kicillofismo en la provincia. Con el respaldo de intendentes peronistas que mantienen su peso electoral, el armado de «La Nueva Fuerza» pretende llenar en cierta medida el vacío de conducción en el PJ jujeño.

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