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“Nos mandaron a tomar Danonino por decir que 24 años en el poder no es republicano. No podemos militar contra el feudo de Insfrán y avalar un sexto mandato acá», sostuvo, en una entrevista televisiva Camilo Atim, presidente de la Juventud Radical de San Salvador de Jujuy.

Como se recordará, la Juventud Radical de la capital jujeña abrió un frente de tormenta interno y quebró la modorra partidaria al rechazar de forma categórica una eventual postulación de Raúl «Chuli» Jorge para un sexto período al frente del municipio.
En declaraciones al programa Punto de Vista, Atim blanqueó el malestar ante la perpetuación en los cargos y fijó un límite al sostener que «un gobierno, por más exitoso que sea, no puede mantenerse indefinidamente; estamos hablando de un mandato de 20 años, y si va por un sexto mandato son 24 años gobernando, lo cual nosotros no compartimos».
Para el espacio juvenil, insistir con la reelección choca de frente con la doctrina del partido y con la reciente reforma constitucional que fijó límites estrictos a la reelección en la provincia.
La controversia escaló al poner en evidencia las contradicciones discursivas del radicalismo jujeño, que cuestiona a regímenes feudales del país pero tolera mandatos eternos en su propio territorio. En esa línea, Atim advirtió que la coherencia republicana debe demostrarse con hechos y no con retórica.
«Hablamos de la alternancia no solamente desde lo discursivo, sino también desde los hechos; somos la fuerza política que impulsó la reforma constitucional para limitar los mandatos indefinidos», sostuvo.
La advertencia no solo alude a la contradicción de criticar casos como el octavo mandato de Gildo Insfrán en Formosa mientras se busca extender hegemonías locales, sino que apela al «ADN de la Unión Cívica Radical» para exigir que la regla de «cuatro más cuatro» sea respetada moralmente más allá de cualquier vericueto judicial.
Lejos de un debate complaciente, el pronunciamiento juvenil desató una fuerte reacción corporativa dentro del comité y en sectores afines al oficialismo, lo que derivó en un plenario capitalino calificado como «bastante caliente».
Atim no esquivó la rispidez del cruce y denunció los intentos de desacreditación que sufrieron por desafiar la continuidad del poder: «Ha habido algunos periodistas que nos han mandado a la Juventud Radical a tomar Danonino y nos han querido bajar el precio por el solo hecho de tener una postura política».
Frente a estas descalificaciones, el dirigente ratificó que no darán marcha atrás en el debate interno y remarcó que ningún proyecto democrático puede sobrevivir callando la voz de su militancia joven.
Pese a remarcar que la postura «no significa jubilarlo a Chuli» y reconocer su gestión como la más transformadora de la ciudad desde el regreso de la democracia, la Juventud Radical apura los tiempos y busca consolidar a Adriano Morone como candidato para la intendencia.
Con recorridas territoriales en marcha y un discurso enfocado en modernizar los servicios y oxigenar la administración, la dirigencia juvenil apura el recambio con miras a mayo y desafía al establishment partidario a dirimir la sucesión sin atajos, dejando planteada una batalla abierta por la renovación que promete sacudir los cimientos del apoltronado radicalismo capitalino.